Hace trece años, Olga Morcillo era una joven nacida en la Vall de Bianya que estudiaba formación profesional de la rama sanitaria. De aquella época guarda un buen recuerdo de su profesorado, especialmente de Concepció Ferrer. Su situación actual dista mucho de la de entonces. Decidió dejar la vida en su pueblo natal en contra de la opinión de sus padres, Francisco y Matilde, aunque siempre ha contado con su apoyo. Ahora vive en Barcelona y dirige su propia empresa de asesoramiento financiero e inmobiliario. Entre esos dos momentos de su historia se esconden aspectos de su vida profesional todavía más sorprendentes:
Estudié análisis clínicos; supongo que siempre he sido una persona de laboratorio, muy metódica. Mi carrera no siguió ese camino porque, por diversos motivos personales, cuando tenía dieciocho años vine a Barcelona a trabajar y a vivir. Entré en un gabinete de ingenieros topógrafos, un mundo muy relacionado con los temas inmobiliarios en el que, poco a poco, me fui introduciendo.
La posición profesional de Olga mejoraba. Se ganaba muy bien la vida, realizaba tareas de una envergadura considerable y no tenía que preocuparse por la competencia porque había pocos profesionales como ella en el país. Aun así, no permitió que la ingeniería se convirtiera en su profesión de por vida:
La topografía no es mi pasión, pero me permitió estar al lado de mi jefe, Alberto Ortega, que fue el pilar de mi carrera, la persona que, desde el principio, me ayudó en todo. Lo cierto es que él era un topógrafo de mucho prestigio y, con el tiempo, me convertí en su mano derecha y asumí muchas responsabilidades.
Alberto Ortega ocupa un lugar de privilegio en el recuerdo de Olga. La otra persona que ha influido en su vida, tanto profesional como personalmente, es Ginés Navarro, un importante constructor y promotor que la ha ayudado a salir adelante en el mundo inmobiliario.
La actividad principal de Grupo 15 es el asesoramiento inmobiliario. Nuestros clientes son constructores y promotores a los que también asesoro en temas de financiación y de inversiones, porque yo misma dedico parte de mi trabajo a mis inversiones inmobiliarias.
Olga es la gerente de esta empresa, pero, evidentemente, no realiza el trabajo sola. Lidera un equipo de más de 25 personas:
Ofrecemos servicios urbanísticos e inmobiliarios, lo cual requiere muchos conocimientos en diversos campos, y por eso es tan importante contar con colaboradores eficientes. Como colaboradores hay que mencionar a Luis C. Esponey, arquitecto que lleva el asesoramiento de proyectos; Inmaculada Viñals, abogada, que se encarga de las cuestiones jurídicas, y el bufete de urbanismo Burbano Asociados. Del mismo modo, es necesario que el equipo más cercano, el que tienes a tu cargo de forma directa, sea altamente competitivo. Así considero a Jordi Rastrojo, que se ocupa del Departamento de Publicidad; Ramon Sardà, que lleva el Departamento Comercial, y mi secretaria personal, muy eficiente, Ainhoa Barbero, que me resulta de una ayuda inestimable.
Cada uno tiene su tarea asignada y debe llevarla a cabo con el rigor, el control y el estudio que requiere cualquier inversión inmobiliaria:
En nuestro trabajo hay una primera fase, de la que se ocupan mis empleados. Se trata de una búsqueda inicial que se realiza en función de las necesidades y voluntades del cliente. Una vez se han escogido diferentes alternativas viables, me trasladan la información y, a partir de ahí, yo selecciono qué terreno o edificio se adecua más a sus necesidades. Me desplazo, negocio y realizo la compra para la persona que me ha hecho el encargo.
Olga lleva los asuntos con los clientes personalmente, con la voluntad de ofrecer una atención especial:
Grupo 15 es una empresa familiar, tanto por la estructura como por nuestra vocación en el trato diario con el público.
Este es un trabajo de gran responsabilidad porque se tiene en las manos el dinero de los demás. Y también es apasionante porque:
la sensación que te invade cuando te piden que hagas lo que consideres mejor no se puede explicar. Esa demostración de confianza tiene una fuerza inimaginable. Creo que la seriedad y la profesionalidad de la historia que nos precede, desde nuestra fundación, ha sido esencial. Los clientes necesitan esa seguridad a la hora de confiar un objetivo tan importante como comprar o vender un inmueble. Nuestro fin es trabajar de manera ininterrumpida para dar respuesta a los problemas inmobiliarios con seriedad y profesionalidad. Lo más importante es transmitir seguridad, continuidad y voluntad de permanencia.
Aunque las inversiones inmobiliarias son de las más seguras, también tienen cierto riesgo y no son comparables al que comporta la bolsa. Invertir en el mercado de valores es muy arriesgado y requiere bastante dinero y paciencia. Por otra parte, la aparición del euro en nuestra vida no pasará desapercibida:
Sobre la entrada de la moneda única, creo que no presentará grandes problemas. Las empresas de aquí que tienen proyección internacional ya llevan dos años trabajando en ello. La peseta nunca ha estado valorada en los mercados internacionales y ahora que dispondremos de una moneda fuerte, debemos aprovecharla.
El sector inmobiliario, actualmente, disfruta de cierta estabilidad:
Las ventas tienden a la baja, pero creo que las oscilaciones son cada vez más suaves porque el sector público actúa como contrapeso en nuestras economías.
El objetivo de Olga es crecer profesionalmente, y los peritajes inmobiliarios son una alternativa:
Yo soy una de las primeras profesionales que ha comenzado a realizar peritajes judiciales y, de hecho, todavía no hay mucha gente que se dedique a ello. Perito inmuebles, solares, aportaciones o disoluciones de empresas, etc. Colaboro con algunos gabinetes de abogados de Barcelona, como el bufete de Inmaculada Viñals. Les llegan asuntos de herencias, legítimas, etc., que requieren la figura de un perito. El boca a boca funciona bien y las buenas relaciones que tengo con los abogados me han aportado clientes. Además, me llaman de los juzgados porque estoy inscrita en unas listas.
Algunos peritos han caído en la tentación de aumentar la tasación de un bien inmueble simplemente porque sus honorarios están relacionados con esa cifra. El riesgo de esta práctica es muy grande:
Si no haces bien el trabajo, te puede caer una sobreperitación y eso ataca directamente tu dignidad; además, el juez o el secretario judicial ya no vuelven a llamarte nunca más. Es muy importante ser honrado. Estoy trabajando con la Asociación de Peritos Judiciales Inmobiliarios de Cataluña para conseguir que todos los peritajes pasen por la asociación y reciban un visado.
La profesionalidad de Olga Morcillo López es bien reconocida, aunque en el sector en el que se mueve el hecho de ser mujer puede suponer un inconveniente:
A la mujer con responsabilidades se la toma menos en serio... Quizás haya un poco de envidia.